EL DÍA QUE MI MARIDO VOLVIÓ CON SU FAMILIA MILLONARIA, PEDÍ QUE ME ENVIARAN OTRO HOMBRE… Y TERMINÉ CASÁNDOME CON ALGUIEN QUE ÉL JAMÁS SE ATREVERÍA A OFENDER

Me tomó la mano.

—No quiero una esposa que impresione a mis socios. Quiero volver a casa y encontrarte allí. Quiero discutir contigo porque compras demasiados pollitos. Quiero que me regañes cuando me olvido de desayunar. Y quiero envejecer contigo, aunque todavía tengamos que reparar este maldito tejado cada invierno.

Sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas.

—El tejado ya no gotea.

—Entonces buscaremos otra cosa que reparar.

Me reí mientras lloraba.

—Está bien.

Lu Zheng se quedó inmóvil.

—¿Está bien qué?

—Que me casaré contigo, tonto.

Me