ceño.
—Eso no es justo.
—Quizá no. Pero era lo que yo sentía.
Elena respiró profundamente.
—Cuando regresé, me emocionó descubrir que todavía te importaba. También fui egoísta. Me gustó sentirme indispensable para alguien. Pero eso no significa que debamos retomar nuestra relación.
—Elena…
—Y mucho menos mientras sigues casado.
Gabriel bajó la mirada.
Por primera vez comprendió algo que llevaba años negándose a aceptar.
Había idealizado a Elena porque nunca pudo construir con ella una vida cotidiana.
Y había menospreciado a Clara precisamente porque ella sí había compartido esa