nota escrita con su letra:
«Gabriel, recuerda tomar la medicación después de comer».
Clara la arrancó.
No porque hubiera dejado de preocuparse por su salud.
Sino porque acababa de comprender que preocuparse por alguien no significaba tener que desaparecer para sostenerlo.
Subió al dormitorio y abrió el armario.
Detrás de varias cajas encontró una funda azul oscuro.
Dentro estaba su antiguo uniforme.
Lo sacó con cuidado.
En la chaqueta todavía brillaban las cuatro barras doradas de capitana.
Pasó los dedos sobre ellas.
Recordó su primer vuelo al mando.
La emoción