tiempo. Hay que trabajar duro para recuperarla, desde luego. Pero a veces somos nosotros mismos quienes dejamos de creer en lo que sabemos hacer.
Al terminar la clase, encontró un pequeño paquete sobre su escritorio.
No tenía remitente.
Dentro había una fotografía antigua.
Era la imagen que su suegra había conservado durante años: Clara recibiendo su primer reconocimiento como capitana.
En el reverso había una nota escrita por Gabriel:
«Nunca fui capaz de ver cuánto brillabas. Espero que jamás vuelvas a esconder tu luz por nadie».
Clara leyó el mensaje.