Después colocó la fotografía en la estantería, junto a sus nuevos diplomas.
No respondió.
No porque siguiera odiándolo.
Sino porque algunas historias pueden terminar sin necesitar una última conversación.
Un año después de su divorcio, Clara recibió una invitación para participar como ponente en un congreso internacional de seguridad aérea.
Gabriel también estaba entre los invitados.
Se cruzaron en el vestíbulo.
Él parecía más tranquilo.
Ya no buscaba explicaciones ni disculpas.
—Clara —la saludó con una sonrisa—. Me alegra verte.
—Igualmente, Gabriel.
Conversaron unos minutos sobre el programa de formación