pero no consiguió responder.
Clara continuó:
—También te escuché hablar con Marcos después del aterrizaje.
El silencio se volvió insoportable.
—No debiste escuchar esa conversación —murmuró él.
Clara sonrió con tristeza.
—¿Eso es lo único que se te ocurre decirme?
—Estábamos bajo mucha presión.
—La presión no inventó tus sentimientos, Gabriel. Solamente hizo que dijeras la verdad.
Él dejó los documentos sobre la mesa.
—Estás exagerando. Elena forma parte de mi pasado.
—Entonces, ¿por qué anoche la llamaste cariño?
Gabriel se quedó inmóvil.
—No quiero discutir contigo.
—Yo tampoco. Por