tu permiso.
El Adrian que yo recordaba antes del accidente jamás habría formulado algo así.
Habría aparecido.
Habría ordenado.
Controlado.
Decidido.
Este hombre estaba esperando.
Escuché finalmente el audio.
Su voz salió baja.
Cansada.
—Nora.
Pausa.
—Recuperé la memoria hace treinta y cuatro días.
Mi mano se cerró alrededor del teléfono.
Treinta y cuatro.
No ayer.
No aquella noche.
Más de un mes.
—No te lo dije porque al principio no sabía qué era verdad.
Otra pausa.
—Recordaba quién era.
La empresa.
Mi familia.
El accidente.
Y te recordaba a