acuerdo provisional de custodia.
Mi cuerpo se tensó.
—No voy a quitártelos.
—Lo sé.
—Pero tampoco aceptaré que puedas desaparecer con ellos otra vez.
—Entiendo.
—Quiero videollamadas diarias mientras estén aquí.
—Sí.
—Y si te mueves, necesito saber dónde.
Asentí.
—Sí.
Después añadió:
—No somos marido y mujer legalmente.
—No.
—Así que deja de presentarnos como casados.
Sentí como si me hubieran clavado algo.
Pero tenía razón.
—Sí.
La prueba confirmó que los tres niños eran suyos.
Para la bebé usaron una prueba prenatal no invasiva.
Cuando llegó el resultado