Durante tres años hice creer a un hombre con amnesia que yo era su esposa… el día que recuperó la memoria, huí embarazada con nuestros dos hijos

control de su empresa.

Quizá porque fui estúpida.

Probablemente todo.

La cuestión es que Adrian me creyó.

Y como se sentía culpable por haber olvidado a su supuesta esposa…

me trató como si hubiera pasado la vida intentando compensarme.

Al principio pensé que confesaría al día siguiente.

Después a la semana.

Después ocurrió un beso que él inició.

Yo debí detenerlo.

No lo hice.

Meses después llegó Leo.

Después Milo.

Y ahora…

una tercera niña crecía dentro de mí.

Cada año mi mentira era más difícil de confesar.

Y también