Durante tres años hice creer a un hombre con amnesia que yo era su esposa… el día que recuperó la memoria, huí embarazada con nuestros dos hijos

año.

Yo conseguí trabajo remoto en una editorial técnica.

No quería volver a Cross Holdings.

Adrian ofreció un puesto.

Rechacé.

—Bien.

Dijo.

Nada de insistir.

Ava empezó a caminar.

Leo entró a preescolar.

Milo descubrió cómo abrir cualquier puerta.

Nuestra vida era caótica.

Pero cada cosa tenía nombre.

Custodia.

Pareja.

Padres.

No “esposos” por ficción.

Finalmente Adrian preguntó:

—¿Quieres mudarte conmigo?

Yo respondí:

—No todavía.

—Bien.

Dos meses después fui yo.

—Ahora sí.

—¿Segura?

—No completamente.

Sonrió.

—Eso parece más sano.

Compramos una casa nueva.

No regresamos al apartamento de