Durante tres años hice creer a un hombre con amnesia que yo era su esposa… el día que recuperó la memoria, huí embarazada con nuestros dos hijos

yo intenté robarle.

Y ése fue mi mayor error.

No puedo volver atrás.

Solo puedo vivir de una manera que no repita la misma violencia.

Por eso hoy, cuando Adrian pregunta:

—¿Quieres venir conmigo?

No doy por hecho nada.

Respondo sí.

O no.

Y él hace lo mismo.

Parece pequeño.

No lo es.

Nuestra primera historia comenzó porque yo elegí por él.

La segunda solo pudo existir porque ambos aprendimos a elegir por nosotros mismos.

Aquel día, cuando el tren salió de la ciudad, pensé:

Adiós, Adrian Cross.

Esperaba que