Dante Moretti no prometen cosas a niños.
Ordenan.
Compran.
Castigan.
Hacen desaparecer problemas.
Pero aquella noche, frente a mi hija temblando en pijama de conejos, Dante dijo:
—Lo prometo.
Bruno emitió un gemido bajo, sin apartar la mirada del túnel.
Entonces escuchamos algo más.
No golpes.
Pasos.
Arrastrados.
Lentos.
Algo se movía dentro del pasadizo.
Uno de los guardias levantó la linterna.
El haz de luz atravesó el túnel y mostró ladrillos húmedos, tuberías antiguas y marcas en el polvo.
Huellas.
No de una noche.
Muchas.
La pared abierta no