Algo peor.
Promesa.
—¿Quién? —preguntó.
Nico apretó los dientes.
—Rafael.
El nombre golpeó a Dante como una bala.
—No.
—Fue Rafael —repitió Nico—. Entró con clave interna. Dijo que tú lo llamabas. Cuando me di cuenta, disparó.
Rafael.
Yo conocía ese nombre.
Rafael Costa era el hombre de confianza de Teresa Moretti. El administrador de la finca. El que controlaba turnos, llaves, cámaras, proveedores. El que me consiguió medicamentos cuando Sophie tuvo bronquitis. El que siempre le daba caramelos de menta.
Tierra mojada y humo.
Rafael fumaba afuera de la