Mi hija le pidió prestado su perro al jefe de la mafia porque un hombre tocaba su ventana por las noches

del monstruo?

—Decidí tenerlas donde pudiera poner guardias, médicos y comida.

—Mi hija fue acosada seis noches bajo su techo.

Teresa bajó la mirada.

—Ese es mi pecado.

—No —dijo Dante.

Su voz fue baja, pero cortante.

—El pecado es de todos los que miramos paredes viejas y pensamos que solo guardaban historia.

Me giré hacia él.

—¿Qué hay en la memoria?

Marco, que había estado cerca de la puerta, respondió:

—Archivos encriptados. Pero el equipo ya los está abriendo.

Dante no apartó sus ojos de mí.

—Si prueba lo