que dijo Rafael, entregaremos parte a las autoridades.
—¿Parte?
—La parte que condene a Rafael y a quienes mataron a Miguel.
—¿Y la parte que ensucie a los Moretti?
Su silencio fue respuesta.
Me reí sin humor.
—Claro.
Dante dio un paso hacia mí.
—Elena…
—No use mi nombre como si me debiera algo tierno.
Se detuvo.
—Le debo la verdad.
—Me debe mucho más.
—Sí.
No esperaba que lo admitiera.
Y eso me enfureció más.
Porque era más fácil odiar a hombres que se justificaban.
Dante no se justificó.