Si no tengo otra opción, le pediré ayuda.
No hice esto por heroísmo. Lo hice porque vi nombres de niños, vi rutas, vi pagos, vi hombres vendiendo vidas como si fueran cajas. Y pensé en nuestra hija.
Si muero, dile a Sophie que su papá no se fue porque quiso.
Y tú, mi amor, vive.
No te quedes enterrada conmigo.
Miguel.”
No recuerdo haber terminado la carta.
Solo recuerdo el sonido de mi propio llanto.
Teresa se quedó sentada frente a mí, sin tocarme.
Eso fue lo único correcto que