No fue perfecto.
Nada lo fue.
Rafael aceptó un acuerdo para reducir condena a cambio de entregar nombres mayores. El tirador de Miguel recibió cadena larga. El policía que falsificó el informe perdió placa y libertad. Algunos nombres poderosos escaparon con multas, silencios y arreglos que olían a dinero viejo.
Aprendí que la justicia no es una puerta dorada.
A veces es una ventana pequeña abierta en una habitación oscura.
Pero fue suficiente para poner una nueva lápida en la tumba de Miguel.
No porque la anterior estuviera mal.
Sino