esperando afuera con las manos en los bolsillos, recuerdo la primera vez que lo vi con miedo en los ojos frente a aquella pared secreta.
El jefe de la mafia.
El hombre que todos temían.
Asustado no por un enemigo armado, sino por entender que una niña había tenido que pedirle ayuda porque los adultos no escuchamos a tiempo.
Esa noche lo cambió.
Nos cambió a todos.
Y si alguien me pregunta por qué dejé entrar a un hombre como Dante Moretti en mi vida, siempre pienso en la misma