se ven más blancas.
Camina más lento.
Pero si alguien se acerca demasiado rápido a Sophie, todavía levanta la cabeza con esos ojos ámbar que dicen: inténtalo.
La caja musical de Miguel está en una vitrina en casa.
Reparada.
Cada noche, antes de dormir, Sophie le da cuerda.
La bailarina gira torpemente, con una pierna un poco torcida.
La melodía suena gastada.
Pero suena.
Algunas cosas rotas no vuelven a ser como antes.
Eso no significa que no puedan cantar.
A veces, cuando cierro la pastelería y veo a Dante