El jefe mafioso más temido de Nueva York fingió dormir para probar a su nueva empleada, pero la hija de ella lo cubrió con una manta

una foto de papi?

Isabel cerró los ojos.

Ningún ejército, ninguna familia rival, ninguna traición me había hecho sentir tan indefenso como esa pregunta.

Me agaché lentamente hasta quedar a la altura de Sofia.

—Porque tu papá trabajó conmigo hace mucho tiempo.

Ella me miró.

—¿Eran amigos?

La palabra amigo fue una navaja.

Pensé en Mateo recibiendo una bala por mí.

Pensé en Mateo arrodillado bajo la lluvia.

Pensé en mi voz dando una orden.

—No fui tan buen amigo como debí —respondí.

Isabel abrió los ojos.

Sofia frunció el