enfureció.
—No.
—Son mis nietos.
—No.
Repetí.
—Son hijos de Clara y míos.
Pausa.
—Y hasta que ella diga otra cosa, tú no tienes derecho a acercarte.
—¡Soy tu madre!
—Y usaste ese lugar para decidir qué familia podía tener.
Colgué.
A las diez fui al estudio de Clara.
No al apartamento.
Su página pública mostraba la dirección.
Un pequeño local en una segunda planta.
Logo:
Marea Studio.
Limpio.
Sencillo.
Había once escritorios.
Una sala de reuniones pequeña.
Un rincón con juguetes.
Así que los niños probablemente pasaban tiempo allí.