un desastre.
Theo no quiso dormir.
Lily lloró porque extrañaba a Clara.
Quemé la cena.
Terminamos pidiendo fideos.
A las once llamé a Clara.
—¿Problema?
—Lily quiere escucharte.
—Ponla.
Después de hablar, Lily se calmó.
Clara preguntó:
—¿Y Theo?
Miré.
Dormido en el suelo con un camión de juguete encima.
—Perfecto.
Clara rio.
Primera vez que la escuchaba reír conmigo desde que regresé.
Me quedé quieto.
—¿Qué?
preguntó.
—Nada.
—Sebastian.
—Extrañaba ese sonido.
Silencio.
Ella colgó poco después.
No me arrepentí de decirlo.
Pero no repetí.
El plan de custodia