—¿Tenemos?
Clara me miró.
—No sé.
La respuesta más honesta.
Empezamos terapia de pareja.
Sin ser pareja.
La terapeuta se rio cuando lo explicamos.
—Entonces ¿qué están intentando salvar?
Clara respondió:
—No sabemos.
La terapeuta:
—Excelente comienzo.
Las sesiones fueron horribles.
Necesarias.
Hablamos del matrimonio.
De mi trabajo.
De su inseguridad.
De mi madre.
De cómo yo confundía proveer con cuidar.
De cómo Clara guardaba silencio hasta que ya estaba emocionalmente fuera.
De la diferencia de poder.
Yo pagaba casi todo.
Mi familia dominaba decisiones.
Ella sentía que tenía que