la cama hacía apenas unos minutos. Callum me había besado en la mejilla, me había dado un trozo de tarta de nueces pecanas y luego había anunciado tranquilamente que estaba enamorado de una mujer llamada Elena.
—No voy a dejarte, Maggie.
—Acabas de decirme que estás enamorado de otra persona.
—Todavía te amo.
—Eso no hace que esto sea mejor.Lo he pensado bien.
—¿Durante cuánto tiempo?
—Unos meses.
—¿Y qué es exactamente lo que has pensado?
Suspiró.
—Pasaré de lunes a miércoles aquí contigo y con Kieran. De jueves