pesos. Pero eso no era lo más importante.
El fideicomiso tenía el cincuenta y uno por ciento de los derechos de voto de Red Médica del Norte, la empresa que había crecido a partir del proyecto de Isabel. Tomás Rivas era su director general.
Tardé varios segundos en unir las piezas.
—¿La misma empresa a la que papá quería venderle los suministros?
Elena asintió.
—La misma. Tu mamá fue una de sus fundadoras. Las participaciones quedaron a nombre del fideicomiso, y tu padre nunca se molestó en entender qué había