segunda fila.
—Le recomiendo que no improvise argumentos jurídicos frente a dos notarios y tres abogados.
La señora Whitmore cerró la boca.
Adrian dio un paso hacia mí.
—Elena, la conversación está sacada de contexto.
Una risa recorrió el salón.
Ni siquiera fue mía.
Alguien de su propia familia había reaccionado.
Adrian se puso rojo.
—No estoy hablando con ustedes.
Yo levanté la mano.
—Entonces háblame a mí.
—No pretendía dejarte en la calle.
—Eso dijiste.
—Era una manera de hablar.
—¿Y la casa?
Silencio.
—¿También era una manera de