ME OBLIGARON A CASAR A MI PROMETIDO CON SU «MEJOR AMIGA» EL DÍA DE SAN VALENTÍN. AL DÍA SIGUIENTE, CUANDO VOLVIERON PARA DIVORCIARSE, LES DI UNA NOTICIA QUE LOS DEJÓ HELADOS.

—Cometí un error.

—No, Gabriel. Un error es olvidar una fecha. Tú tomaste una decisión tras otra, sabiendo que me harían daño.

Intentó sujetarme de la muñeca.

Me aparté.

—¿Sabes qué fue lo peor? —le pregunté—. No fue verte casarte. Fue descubrir que estabas disfrutando de mi humillación.

—¡Eso no es verdad!

—Te escuché en el vídeo.

Se quedó callado.

Respiré profundamente.

—Durante cinco años pensé que Ada era el problema. Que si ella desaparecía, nosotros podríamos ser felices.

Él levantó la mirada, esperanzado.

—Podemos serlo. Voy a alejarme de