ME OBLIGARON A CASAR A MI PROMETIDO CON SU «MEJOR AMIGA» EL DÍA DE SAN VALENTÍN. AL DÍA SIGUIENTE, CUANDO VOLVIERON PARA DIVORCIARSE, LES DI UNA NOTICIA QUE LOS DEJÓ HELADOS.

voz perdió la dulzura.

—Nina, nuestra familia siempre te ha tratado muy bien. No deberías olvidar que tu situación económica es bastante distinta de la nuestra.

Sonreí sin humor.

Ahí estaba.

El argumento que llevaba cinco años escuchando, aunque casi nunca de forma tan directa.

Que Gabriel era un buen partido.

Que yo tenía suerte.

Que una funcionaria corriente como yo no debería exigir demasiado.

—Tiene razón —respondí—. Nuestras familias son muy distintas.

La mujer pareció relajarse.

—Me alegra que lo entiendas.

—En la mía nos enseñaron que casarse con