ME OBLIGARON A CASAR A MI PROMETIDO CON SU «MEJOR AMIGA» EL DÍA DE SAN VALENTÍN. AL DÍA SIGUIENTE, CUANDO VOLVIERON PARA DIVORCIARSE, LES DI UNA NOTICIA QUE LOS DEJÓ HELADOS.

por una tontería.

Aquella frase me produjo una extraña sensación.

Durante años había temido perderlo.

Y, sin embargo, en ese momento, mientras lo observaba, solo podía pensar que nunca lo había conocido de verdad.

—No estoy destruyendo nada, Gabriel. Ayer elegiste casarte con otra mujer. Yo simplemente he aceptado tu decisión.

Le devolví los documentos.

—Ahora, si me permiten, tengo otros ciudadanos que atender.

Ada tiró de su brazo.

—Vamos, Gabriel. No necesitamos suplicarle nada.

Pero él no se movió.

—Nina, esta noche iré a casa. Tenemos que hablar.

—Puedes