ME OBLIGARON A CASAR A MI PROMETIDO CON SU «MEJOR AMIGA» EL DÍA DE SAN VALENTÍN. AL DÍA SIGUIENTE, CUANDO VOLVIERON PARA DIVORCIARSE, LES DI UNA NOTICIA QUE LOS DEJÓ HELADOS.

años.

—He cambiado, Nina.

—Puede ser.

Una chispa de esperanza apareció en sus ojos.

Continué:

—Pero si has cambiado, deberías comprender que eso no me obliga a volver contigo.

Bajó la cabeza.

Durante un instante pensé que finalmente se marcharía.

Pero entonces sacó algo del bolsillo.

Era una pequeña caja de terciopelo.

La misma en la que me había entregado el anillo de compromiso.

La abrió.

Dentro brillaba el diamante que yo había dejado sobre la mesa seis meses atrás.

—Lo he conservado todo este tiempo —susurró—. Porque sabía que