Su exmarido la invitó a la boda para humillarla: “Ella sí pudo darme un hijo”, pero la vio entrar con su verdadera hija y las pruebas que destrozaban a toda su familia

y las actas de las empresas fantasma. Arturo terminó admitiendo que había falsificado autorizaciones durante casi 9 años.

Confesó también que Beatriz lo había obligado a pagarle a un empleado de la clínica para alterar resultados, retrasar tratamientos y convencer a Lucía de que difícilmente podría ser madre. No existían pruebas de que alguien hubiera provocado sus pérdidas, pero sí de una manipulación psicológica destinada a volverla insegura y dependiente de Alejandro. Beatriz sostuvo que todo era mentira hasta que Renata confesó que ella había recibido dinero para acercarse a