perdió el color. Alejandro comprendió que había ridiculizado públicamente a la madre de su única hija y quiso acusarla por haber ocultado el embarazo, pero Lucía le recordó que él ya vivía con su amante cuando firmaron el divorcio. Renata intentó continuar la ceremonia, aunque su reacción reveló que conocía la existencia de la niña. Entonces Arturo Salgado, el antiguo asesor de la abuela, dejó caer su copa y trató de marcharse. La abogada de Lucía cerró discretamente la puerta y mostró los estados de cuenta, los dictámenes de grafoscopía
Su exmarido la invitó a la boda para humillarla: “Ella sí pudo darme un hijo”, pero la vio entrar con su verdadera hija y las pruebas que destrozaban a toda su familia