No lo sé.
Durante unos segundos ninguno habló.
Después mi hermana susurró:
—¿Y si papá hizo algo terrible?
Miré la fotografía.
Mi padre había sido el hombre más honesto que conocí.
Nunca lo escuché hablar mal de nadie.
Nunca permitió que nos burláramos de una persona por su apariencia o condición física.
Y siempre nos enseñó que las promesas debían cumplirse.
¿Qué secreto podía haber guardado durante treinta y cinco años?
Bajamos a la cocina.
Mamá estaba preparando café mientras escuchaba música antigua en la radio.
—¿Encontraron algo interesante? —preguntó.