había guardado durante tantos años?
¿Y por qué había escrito el nombre de Rafael detrás?
Durante las semanas siguientes intentamos averiguar qué había ocurrido.
Encontramos antiguos documentos del accidente.
Hablamos con un compañero jubilado de la fábrica.
Y descubrimos que Rafael había dejado Puebla pocos días después.
El antiguo trabajador, don Ernesto, nos contó algo que nos sorprendió.
—Su papá salvó a un hombre aquella noche.
—¿A quién? —pregunté.
Don Ernesto bajó la mirada.
—Eso es algo que Gabriel nunca quiso que se supiera.
Sentí un escalofrío.
—¿Por qué?
El