EN QUE MAMÁ CONOCIÓ LA VERDAD
El día que mamá cumplió sesenta años, nos reunimos en su casa.
Lucía preparó su pastel favorito.
Andrés llegó con sus hijos.
Yo llevé flores blancas, las mismas que papá acostumbraba regalarle cada cumpleaños.
Pero había una ausencia imposible de ignorar.
Por primera vez en treinta y cinco años, papá no estaba allí para cantarle las mañanitas.
Después de comer, mamá nos pidió que nos sentáramos en la sala.
Traía el sobre entre las manos.
—Creo que llegó el momento.
Nos acomodamos a su