disculpa no es suficiente… pero es todo lo que tengo».
Hice una pausa y le tendí la mano. Sonó la misma música y volvimos a bailar juntos. Pero esta vez no hubo burlas ni desafíos; solo un respeto genuino y el reconocimiento explícito de sus faltas pasadas. Al terminar el baile, me dijo:
«Gracias por no buscar venganza. Me has dado una lección que jamás olvidaré».
«La venganza nos convierte en aquello que nos hizo daño, Saif. El perdón… eso es lo que nos mantiene humanos. Solo recuerda siempre que