Marcus tardó varios segundos en reaccionar.
Sus ojos pasaron de Julian a Emma y después volvieron a mí.
—¿Cuatro años? —preguntó.
Su voz ya no tenía aquella arrogancia de hacía unos minutos.
Abracé mejor a Emma.
—Sí.
Chloe soltó una pequeña risa.
—Bueno, Marcus, parece que Evelyn no perdió demasiado tiempo.
Julian la miró.
—Tenga cuidado con lo que insinúa.
El tono fue tranquilo.
Eso hizo que Chloe callara inmediatamente.
Marcus seguía haciendo cálculos mentalmente.
Cinco años desde nuestro divorcio.
Una niña de cuatro.
Finalmente pareció respirar.
—Entonces no es