PARTE 2 — EL SECRETO DE LA CORONA

había esperado nada de aquello.

—Su Majestad, me siento honrada —respondí—. Pero los miembros de mi equipo también merecen reconocimiento.

El rey sonrió.

—Sus nombres figuran en la documentación que hemos preparado.

Aquello significó más para mí que cualquier aplauso.

Cuando terminó la ceremonia, Alexander me acompañó hasta una terraza con vistas al mar.

El cielo comenzaba a oscurecer.

—Lamento profundamente lo ocurrido con Rachel —dijo.

Lo observé.

—No es responsabilidad suya.

Alexander apoyó las manos sobre la barandilla.

—Me preocupa que me haya mentido sobre algo tan importante.

Guardé