esas palabras. A nadie más.”
Esa madrugada, a las 3:00, desperté con un sonido metálico.
Lily estaba arrodillada frente a mi jaula.
En sus pequeñas manos sostenía la llave de latón.
“Lily…”
La introdujo en la cerradura.
Giró una vez.
Nada.
Otra vez.
Entonces escuchamos un clic.
La puerta se abrió.
Pero antes de que pudiera dar mi segundo paso fuera de aquella jaula, la puerta del sótano comenzó a abrirse nuevamente.
Parte 2: Lily me arrastró hacia el espacio oscuro entre 2 estantes.
Un guardia bajó.
Pasó tan