la atención: antes de responder a cualquier pregunta, escuchaba hasta el final.
La primera vez que hablamos fue durante una jornada de puertas abiertas organizada por la fábrica.
Yo había acompañado a mi padre porque quería conocer mejor su trabajo. Daniel estaba explicando a un grupo de visitantes cómo funcionaban las máquinas industriales y qué medidas se utilizaban para proteger a los trabajadores.
Cuando terminó la presentación, me acerqué a él.
—¿De verdad se puede evitar cualquier accidente si una fábrica cumple todas las normas? —pregunté.
Daniel sonrió con cierta