Sus padres la echaron de casa por quedar embarazada a los 19 años. Diez años después regresó con su hijo… y una sola frase destruyó a toda la familia.

la atención: antes de responder a cualquier pregunta, escuchaba hasta el final.

La primera vez que hablamos fue durante una jornada de puertas abiertas organizada por la fábrica.

Yo había acompañado a mi padre porque quería conocer mejor su trabajo. Daniel estaba explicando a un grupo de visitantes cómo funcionaban las máquinas industriales y qué medidas se utilizaban para proteger a los trabajadores.

Cuando terminó la presentación, me acerqué a él.

—¿De verdad se puede evitar cualquier accidente si una fábrica cumple todas las normas? —pregunté.

Daniel sonrió con cierta