el acuerdo.
Hoy vivo con mi madre en un pequeño apartamento.
Ya no tenemos nuestra hermosa casa ni la vida cómoda de la que disfrutábamos antes.
Pero tenemos algo mucho más importante.
Nuestra libertad.
A veces la gente me pregunta si algún día perdonaré a mi padre.
Siempre doy la misma respuesta.
—No lo sé.
Porque la herida más profunda no fue descubrir que mi padre tenía problemas económicos.
Fue darme cuenta de que el hombre que me había tomado de la mano cuando aprendí a caminar estaba dispuesto a