Fingí estar arruinado después de un accidente y descubrí a mi esposa preparando las maletas a las 3 de la madrugada, mientras yo seguía en silla de ruedas. Me miró con desprecio: «No me casé para cuidar de un hombre sin dinero». No supliqué; llamé a mi abogado y ordené revisar mi coche. El informe de los frenos reveló algo mucho peor que su traición.

PARTE 1

—¡Este hombre ya no puede caminar, está arruinado y pretende que siga siendo su esposa! ¡No pienso desperdiciar mi vida cuidando de un inválido!

Victoria pronunció aquellas palabras delante de su marido, mientras arrastraba 3 maletas por el vestíbulo de su mansión en las afueras de Logroño.

Gabriel Valcárcel, de 49 años, permanecía inmóvil en su silla de ruedas. Hasta hacía 5 semanas había sido uno de los empresarios vinícolas más respetados de La Rioja. Ahora contemplaba cómo su esposa de 32 años abandonaba la casa a las