PARTE 1
—¡Este hombre ya no puede caminar, está arruinado y pretende que siga siendo su esposa! ¡No pienso desperdiciar mi vida cuidando de un inválido!
Victoria pronunció aquellas palabras delante de su marido, mientras arrastraba 3 maletas por el vestíbulo de su mansión en las afueras de Logroño.
Gabriel Valcárcel, de 49 años, permanecía inmóvil en su silla de ruedas. Hasta hacía 5 semanas había sido uno de los empresarios vinícolas más respetados de La Rioja. Ahora contemplaba cómo su esposa de 32 años abandonaba la casa a las