debajo de la mesa.
Después, Garrido mencionó los recibos falsificados de la pensión.
—Gabriel lleva 13 años firmando transferencias sin revisar los destinatarios. Ese hombre nunca se entera de nada.
Elena salió del despacho con el corazón desbocado.
Había conseguido que hablaran.
Y lo había grabado.
Cuando volvió a casa, Gabriel estaba despierto.
Durante aquella tarde, Julián le había contado que había visto a Elena reunida con Garrido.
—¿Has estado con él? —preguntó Gabriel.
—Sí.
—¿Te ofreció dinero?
—Sí.
Gabriel sintió que le faltaba el aire.
—Dime que no lo