tarde.
—Lo sé.
—Muy tarde.
Hubo un silencio.
Entonces Adrian dijo algo que Elena jamás había esperado.
—Sophie no volvió por mí.
Elena levantó la mirada.
—¿Qué?
—Volvió porque necesitaba algo.
Adrian soltó una respiración amarga.
—Y yo fui demasiado estúpido para entenderlo.
Elena no respondió.
—Me convencí de que todavía la amaba porque era más fácil vivir aferrado al pasado que admitir que había destruido mi matrimonio.
—Eso ya no es asunto mío.
—Lo sé.
Adrian sacó un documento del bolsillo.
—Pero esto sí podría serlo.
Elena tomó el