firmó su divorcio, pensó que estaba cerrando una puerta.
En realidad, estaba abriendo una ciudad.
Años más tarde, Elena regresó al lugar donde había vivido con Adrian.
La mansión ya no pertenecía a los Blake.
Había sido vendida durante la reestructuración de la empresa.
Elena permaneció frente a la puerta durante unos segundos.
No sintió nostalgia.
Solo paz.
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Recordó aquella noche en que Adrian había llegado borracho y había pronunciado otro nombre mientras dormía.
Recordó el vaso de agua.
Los zapatos junto a la