EL DÍA QUE FIRMÉ MI DIVORCIO, MI DISEÑO GANÓ EL PROYECTO DE 100 MIL MILLONES

le pertenecían a quien las perdió.

Le pertenecían a quien tuvo el valor de seguir adelante.

Elena terminó su día en la azotea del edificio principal de Horizonte Vivo.

Desde allí podía contemplar toda la ciudad.

Las luces se encendían poco a poco.

Miles de ventanas brillaban.

Miles de vidas continuaban.

Elena cerró los ojos.

Por un instante volvió a escuchar aquella frase.

“Firma, Elena.”

Abrió los ojos.

Y sonrió.

Había firmado pensando que estaba perdiendo un esposo.

No sabía que estaba firmando el comienzo de su libertad.

Había creído