tiempo aprendimos a hablar sin lastimarnos.
Y ambos comenzamos a visitar juntos la tumba de Sarah en fechas importantes.
No para reconstruir nuestro matrimonio.
Sino para honrar a la hija que habíamos perdido.
Michael, por su parte, decidió estudiar derecho.
Quería trabajar con jóvenes que habían sido acusados injustamente o presionados para aceptar responsabilidades que no les correspondían.
Una tarde me dijo:
—Papá, si algún día puedo ayudar a un muchacho como yo, sentiré que al menos hice algo bueno con todo este dolor.
Sonreí.
—Ya has hecho muchas cosas