cerca de la una.
Los agentes no arrestaron a Ethan allí.
Todavía.
Recogieron información.
Copiaron documentos.
Aseguraron grabaciones.
El club retuvo todas las joyas.
Vanessa salió sin collar.
Sin pulsera.
Sin sonrisa.
Ethan salió con su abogado.
Antes de cruzar la puerta se volvió hacia mí.
—Isabella.
No quería responder.
Pero lo hice.
—¿Qué?
—No creas todo lo que te están diciendo.
Doce años atrás esas palabras habrían funcionado.
Incluso seis meses antes quizá.
Aquella noche solo sentí cansancio.
—Ese es precisamente el problema, Ethan.
Frunció el ceño.
—Durante demasiado