fue imperdonable. En aquel momento estaba convencida de que si lograba que todos creyeran que tú eras agresiva, Adrian por fin vería que yo era mejor para él.
Respiré.
Él nunca me prometió nada. Eso lo hace peor. Yo convertí cualquier gesto suyo en señal porque quería hacerlo.
La noche del apartamento no ocurrió nada. Él durmió en el sofá. Yo publiqué las fotos intentando que tú pensaras lo contrario. La camisa era suya porque mi vestido estaba manchado. La copa la cogí sabiendo que era tuya.
Mis dedos se