de relación.
Le envié un regalo.
Dos copas.
Sin iniciales.
Cuando las recibió me escribió:
¿Esto es una broma?
Respondí:
Un poco.
Emma se está riendo.
Entonces la apruebo.
Gracias, Natalie.
Cuídala.
Tardó.
Sí.
Nada más.
Meses después saqué nuestras antiguas copas.
NSH.
AC.
Las miré.
Y por primera vez entendí exactamente qué quería hacer.
No tirarlas.
Las llevé a un artesano.
Fundió el vidrio.
Lo transformó en una pequeña pieza transparente.
Abstracta.
Dos formas que se separaban desde un mismo centro.
La puse en mi despacho.
Nadie sabía qué